Dolor

Dolor sí, pero de qué. Tan viejo es como el mundo. ¿Dolor de qué? El dolor genera miedo, ansiedad, dentro de  unos hechos que pueden contener un carácter paralizante y, por consiguiente, donde ya no cabe hablar de ‘pensar’. Son tiempos imposibles- De nada puede servir prepararse para ellos, pues nunca se cree estar verdaderamente preparado. Como decía el genial Lope de Vega: “No hay placer que no tenga por límites el dolor; que, con ser el día la cosa más hermosa y agradable, tiene por fin la noche”.

 En efecto, no es pensar. La segunda pregunta es ¿miedo a qué? Con ello, volveríamos a la primea parte de la cuestión, a la capacidad de sentir dolor y lo que ello lleva aparejado, de nuevo al miedo, al reconocimiento del dolor y a  su carácter paralizante. Sin duda por eso, ya, desde los tiempos más arcaicos, fue el dolor arma de poderosa y terrible de dominación.

El, después de su infinitos chascarrillos, “cachondo” como él solito, Ministro de Hacienda, Montoro, nos ha dicho, por activa y por pasiva, que los que vienen serán tiempos dolorosos. Vamos, que lo que hemos tenido hasta hora, fue un mero juego de niños, algo así como un aperitivo de aceitunas y patatas fritas, pero aperitivo, al fin y al cabo, sin mayor importancia ni alcance. ¡Hay que temer rostro!, aunque a estas alturas ya poco nos impide ver el bosque, a fuerza de sus miles de trampas.

Los parches, de morfina o del sustituto del que se trate lo que sea, tienen, psicológicamente, otros funcionamientos, reconocimientos del dolor y unas nuevas luchas contra el mismo, bajo distintos parámetros, aunque también, desde otras concepciones, producen una expectativa del dolor distinta, así como una consiguiente liberación paulatina de la sensación de la ausencia del dolor con preparados específicos y/o complementarios.

El dolor es una experiencia sensorial (objetiva), a la vez que emocional (subjetiva), generalmente desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso. Es una experiencia asociada a una determinada lesión, a una situación impresionante, a tantos aspectos que sería largo de enumerar aquí. Así es la casuística dolorosa por antonomasia, claro. Seguiremos en la brecha, contra el dolor, porque, saben, la vida es lucha y lo que nos queda es la victoria. Nos lo contaremos, seguro. Para eso está la ciencia y la buena voluntad de seguir beneficiando al ser humano.

Ideal, Granada,

12 de agosto de 2012.

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Archivado bajo cultura, Economía, Educación, Opinión, Política, religión

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