Formidables

Seguramente, los amantes de radio menos jóvenes recordarán con nitidez meridiana a Alberto Oliveras, la voz sensata, sensible, solidaria, siempre dispuesta a acordar el diapasón vital con las expectativas de los oyentes, en la mayoría de los casos, incrédulos de poder tener un papel activo e incluso  preponderante en el proceso y desarrollo mismo del programa. Manejaba Alberto Oliveras, como pocas veces después he podido observar, el ‘tempo’ finísimo de los silencios, medido con primoroso decoro. Ciertamente, el de otro tiempo y, quizá precisamente por eso, con una sapiencia y bonhomía dignas de ser mencionadas. La ilusión hecha ondas, por donde escaparse en un tiempo asfixiante, mientras la madrugada se inundaba de sintonía con los primeros compases de la “Sinfonía del Nuevo Mundo”, opus 95 de Antonín Dvořák, y la voz inconfundible que, entre el reconocimiento agradecido y el reto nocturno, dejaba ‘enganchado’ en la memoria: “Ustedes son formidables”.

Más de formidables: El jueves pasado, hubo una nueva manifestación. Por desgracia, los diletantes cantamañanas del Gobierno no hacen más que darnos motivos para expresar nuestro malestar, cada día más profundo y creciente. Entre 20 y 30.000 manifestantes, según las fuentes, en los que el buen hacer de los profesionales, vituperados hasta la náusea por los menos que mediocres sujetos que nos llevan a la deriva, han hecho hacer valer sus voces plagadas de derecho, colmadas de la rabia e indignación, que  les voy a ejemplificar con uno de los muchos casos que pueblan nuestra geografía, pero que, puede ser sintomático de lo poco baladí que es la cuestión.

Por razones que no vienen al caso, hace algunos años que tengo un conocimiento bastante profundo de algunos servicios de nuestro excelente Sistema de Salud. Me refiero al área de Hematología que, por sus especiales características, agrupa distintos servicios, aunque su funcionamiento sea el de un reloj suizo. Me resultaría muy fácil nombrarlos a cada uno de ellos; sé sus nombres, al igual que ellos saben el mío. Tal vez piensen que se trata de una nadería, pero no lo es en absoluto. Porque sus profesionales llevan la preocupación por cada uno de sus enfermos a sus casas y he visto cómo algunos han tenido que tragar saliva para comunicar algunos diagnósticos . Esos ‘vagos’, a los que se les baja el sueldo, a la vez que se les sube la jornada laboral y las responsabilidades, se baten el cobre todos los días con la cara más amarga de la vida, son, sencillamente, ¡Formidables!

Mientras, los políticos, siguen con la ‘prima’ desbocada.

 

 

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2 comentarios

Archivado bajo cultura, Economía, Educación, Granada, Opinión, Política, Reflexiones

2 Respuestas a “Formidables

  1. Suscribo punto por punto sus palabras. Solo el que ha tenido un problema de salud conoce de primera mano no solo la capacidad profesional del personal sanitario sino su entrega y afecto. Solo un necio confunde valor y precio, reza el refrán. Nuestro políticos miden el valor de la sanidad y la educación por el precio que cuesta. Pues eso.

    • Querido Ladrón,
      no puedo estar más de acuerdo con usted. Por desgracia, sigue habiendo sujetos que entienden que la salud es un negocio. Así nos luce el pelo, claro. Demasiado necio por m2.
      Vivamente agradecido, una vez más, por su generoso comentario.
      Un fuerte abrazo.

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